"Mi
amistad con Oscar Vásquez comienza en 1966 en
el Taller de Arte Experimental. El Taller lo había
organizado Víctor Valera. Nos conocimos peleando,
tuvimos varios encontronazos. Luego de estas pequeñas
diferencias nos unió una larga amistad. De los
participantes del Taller, Oscar, Santiago Pol y yo comenzamos
a entrenarnos en diseño. En el taller trabajaba
Jaime Valencia, un señor muy habilidoso, un publicista
que nos enseñó trucos de imprenta.
Paralelamente yo entré a trabajar
en el Bloque de Armas diagramando la revista Bohemia,
mejor dicho "tirando la parada". En el día
yo hacía que trabaja e iba calculando los textos,
en la noche Oscar me ayudaba a componer las páginas.
Se podría decir que me daba clases de diagramación
y en un acto muy noble, para que no perdiera mi trabajo,
hacíamos la revista. Teníamos como referencia
la revista alemana Twen. Recuerdo una vez que me encargaron
unos mapas de la Guerra de Vietnam.
Yo le conseguí a Oscar la oportunidad
para que trabajara en la revista Momento. Luego de probar,
determinó que no le interesaba la publicidad
ni las revistas comerciales. Fue cuando decidió
dedicarse al diseño institucional y al diseño
editorial cultural.
Estando en el Taller Experimental nosotros
tomamos la embajada de Brasil protestando contra la
Bienal de Sao Paulo. En aquella época había
una represión artística y desde Europa
se hizo un boicot mundial a la Bienal. Parte de esta
acción fue impedir la inauguración en
el Museo de Bellas Artes de la exposición Las
Joyas de Dalí. Nosotros le pusimos el candado
al museo y esa misma tarde tomamos la embajada. Esa
acción sirvió para que Venezuela retirara
la obra que iba a enviar. Eran acciones políticas
ligadas al mundo cultural.

Cartel Cristo Astronauta. Ateneo
de Caracas, 1972
Cuando tuvimos el Taller Doce, Miguel Otero Silva nos
ofreció mudarnos al Ateneo de Caracas. El compromiso
que teníamos con el Ateneo era hacer el diseño
gráfico de la programación que ellos tuvieran.
Es cuando comienza a hacer carteles de teatro, recuerdo
en especial el de una obra que dirigía Carlos
Jiménez, Cristo Astronauta.
Otro proyecto en el que trabajamos juntos fue el Paquete
erótico, en los 80 con un grupo que llamamos
Contracorriente (manifestaciones artísticas que
no tuvieran espacios expositivos), en los altos de la
Sala Ocre en Sabana Grande. Queríamos recoger
la memoria erótica en Venezuela, en toda su amplitud,
desde las manifestaciones de poetas, escritores, ensayistas,
pintores y escultores, hasta la memoria popular escrita:
los chistes eróticos, los papelitos que circulaban
por las oficinas, las pintas en los baños. Oscar
fue el encargado de hacer el empaque en el que consistía
el "paquete" erótico, donde se metieron
infinidad de hojas individuales reproducidas en multígrafo,
llegó a pesar 5 kilos de papel. También
fue el responsable del montaje de la exposición.
Santiago hizo el cartel.
Oscar era el único que veía
mis trabajos, a parte de mi esposa, antes de hacer las
exposiciones. Hacía apreciaciones muy sinceras
y críticas. Decía cosas como "eso
es un mogroño, no me enseñes eso",
también usaba la frase "ese es un carreta"
por decir echar carro, embarcar. Fue un hombre leal
y consecuente. Era un hombre muy sincero y consecuente
con sus principios. No era un tipo fácil. Si
te abría esa rendija de la amistad, era un privilegio.
Aunque no trabajó dando clases
Oscar representó una escuela en si mismo. En
su paso por Fundateatro, la Galería de Arte Nacional,
Maraven o ABV su orientación crítica y
especializada llegó a gente como Horacio Guía,
su hermano Marcos, Waleska Belisario, Carolina Arnal,
Tita Madriz." |
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