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[ Iris Peruga ]
Curadora de arte
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Fotos
Gabriel Naranjo







 

 

 

 





 

 

 





Venezuela en Leipzig, una exposición extraordinaria
Iris Peruga

Desde hace un tiempo y ante el abandono de los museos, la bandera que lleva adelante las realizaciones de los artistas venezolanos ha sido tomada por las instituciones privadas, y no sólo es cierto que lo hacen muy bien, sino que en ocasiones lo hacen de un modo estupendo. Es el caso de la Sala Trasnocho Arte Contacto, en Paseo Las Mercedes que, ya, tiempo atrás, nos había ofrecido una exposición de Bárbaro Rivas con muchas obras desconocidas, de una belleza nunca antes vista. No sabíamos que la insólita calidad de su obra había sido superada de tal modo durante los últimos años de su vida.


La exposición que en este caso nos ofrece la Sala TAC no es de obras de arte, es de libros, y no debe extrañarnos ya que en algunos lugares, como la ciudad alemana de Leipzig , producir libros es un arte. Ha sido organizada por Carmen Alicia Di Pasquale, profesora de filosofía en la UCAB, e investigadora del diseño gráfico en Venezuela, y nos presenta el desempeño de los diseñadores gráficos de Venezuela en Leipzig.

La tradición de esa ciudad "se remonta al siglo XV, cuando era productora de incunables. En la actualidad continúa promoviendo su tradición en relación a los libros mediante concursos internacionales, con el propósito de revisar la calidad de la producción editorial a escala mundial."

Para Venezuela la historia comenzó en 1971, cuando nuestro maestro del diseño gráfico, Gerd Leufert, decidió enviar sus publicaciones y las de otros diseñadores venezolanos, muchos de ellos sus discípulos o amigos, a los concursos que esta ciudad convocaba. Inmediatamente los venezolanos comenzaron a ser premiados: treinta premios en total desde esa fecha. Discípulo predilecto de Leufert y, sin duda, uno de nuestros diseñadores más dotados, es Álvaro Sotillo, que después de haber obtenido en Leipzig varias menciones y otros premios, y de haber sido acreedor en dos ocasiones del premio especial denominado Letra de Oro (el primero en 1985, con La emblemática de Gerd Leufert y el segundo en 1999, con el Diccionario de Historia de Venezuela, segunda edición ), obtuvo en 2005 el premio por toda su obra editorial: el prestigioso premio Gutenberg . Si consideramos que Sotillo es el único americano (el único en las dos Américas) ganador del mismo, y que, cuando lo ganó, era apenas el segundo en el mundo, fuera de Europa, que lo obtenía, podremos calibrar la dimensión del talento que los alemanes le otorgan a este diseñador nuestro. Eso le dio el derecho a que la ciudad, tal como ha hecho desde 1999 con todos los ganadores de ese premio, patrocinara un libro sobre su trabajo editorial, concebido y diseñado por él mismo lo cual constituye un valioso proceso de autorreflexión. "Las pautas que recibe cada ganador son apenas la del formato y la de que coloque en él la constelación de estrellas correspondientes a su signo": supuestamente de ahí recibe el nombre la colección que agrupa estas publicaciones, la Galaxia Gutenberg. Bien, ese libro de Álvaro, y los de los ganadores anteriores del premio están en la exposición. A partir de 2007 ya hay un tercer ganador fuera de Europa: concretamente, un surcoreano.

Para que un libro sea premiado en Leipzig, además de la adecuación perfecta entre el exterior y el interior, es decir, de su organicidad, debe tener otras muchas cualidades, pero "el criterio que parece prevalecer en esa premiación es una conjunción de capacidad técnica y calidad visual. Eso se hizo especialmente evidente cuando el jurado le dio la Letra de Oro al Diccionario de Historia de Venezuela, segunda edición , por su extraordinaria composición tipográfica y por la novedosa resemantización de la imagen tradicional de los diccionarios."
De todos modos, uno de los factores que hace que esta exposición nos parezca extraordinaria no son solamente los libros, que adivinamos hermosos desde afuera (ya que están muy bien protegidos en el interior de vitrinas realizadas con paneles de vidrio templado), sino también la instalación, concebida y realizada por el arquitecto José Luis Sánchez. Y aquí debemos insistir en el asombro que nos produce un montaje que pone de relieve, además de una gran destreza técnica, muchísimo talento, muy buen gusto (aunque este término no sea del agrado de muchas personas hoy), y una sutileza para las relaciones poco común. Por ejemplo: las divisiones con aspecto de sandwich formadas por dos láminas de vidrio y rellenas de papel cortado que se encuentran en el centro de las diferentes salas para mostrar precisamente los libros de la Galaxia Gutenberg, contienen tiras de papel arrugado que no son sino   los refiles de las resmas de papel o de los libros que son cortados por la guillotina para su encuadernación. De este modo, dentro de la dureza, peso y pasividad del vidrio están la sutileza, ingravidez y flexibilidad del papel, mostrando así mediante el contraste entre materiales opuestos el que hay entre una tradición vieja: la de la imprenta, y una nueva: la del vidrio templado.

Esta exposición nos hace sentir, de un modo muy gratificante en estos tiempos, que hemos sido trasladados a una ciudad del primer mundo: no a cualquiera de ellas, por supuesto (no en todas partes, así sea en el primer mundo, se presentan muestras de tal calidad). Pienso que debería ser materia de estudio de los jóvenes, en especial de los que estudian diseño. Y me gustaría insistir en una idea que manifesté en mi último artículo sobre Leufert, donde anotaba que si bien es cierto que el diseño en general, nacido de diferentes revoluciones, tiene como misión el servicio a la gente común, no hay algo más refinado, exquisito, elegante y de buen gusto, que el diseño gráfico de un buen diseñador. Y la gente común no merece menos que eso. Aunque responde a una necesidad de comunicación popular y masiva, el diseño no tiene su origen en lo popular, lo tiene en las necesidades sociales. Por ello, esperamos que los profesores que dan esa y otras materias del campo de la cultura, así como los museógrafos, lleven a sus alumnos a ver esta extraordinaria exposición. Sabrán que en Venezuela tenemos muchos talentos, algunos, aunque sea increíble, todavía no muy conocidos.

(publicado originalmente en el diario Tal Cual, Caracas el 17 de diciembre de 2007)



[ diciembre 2007


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