Ignacio Urbina Polo

Diseñador Industrial
Maestría en Ingeniería de Producto Especialización en Biónica Aplicada
Docente en Prodiseño desde 1997
Director de Proyectos de Metaplug

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

PEQUEÑOS OBJETOS


Recorrer la superficie del espacio interior de una casa, con la mirada objetiva y casi intrusa de quien busca interpretar el significado de los objetos que aparecen, resulta un ejercicio tedioso. Sin embargo, permite descubrir lo innovador de los objetos que nos rodean o su falsa presencia.

Una gran cantidad de productos llenos de artificios formales que pretenden solucionar aspectos tangenciales de nuestra realidad cotidiana, alguna veces frívolos y casi inservibles, nos circundan permanentemente. Algunos de estos objetos son vendidos en tiendas dedicadas al comercio de piezas de firma o son distribuidos a través de catálogos de venta, que tienen como principales clientes aquellas personas que buscan ornamentar sus casas, sitios de trabajo o simplemente equiparse con un estilo particular.

Empresas como Sharper Image, cadena americana de tiendas para la comercialización de productos de consumo masivo, invierten mucho esfuerzo en la venta de objetos de pequeñas dimensiones que parecen resolver problemas se presentan como inadvertidos o simplemente no merecen la atención del diseño. En sus catálogos se pueden apreciar objetos como un accesorio para colocar una taza de café en la consola de un vehículo, con un sistema vasculante que evita derramar su contenido mientras el carro está en movimiento. La primera aproximación hacia este producto es en relación a su solución técnica y formal, aparentemente bien resuelta. Sin embargo, es evidente que la cultura del café en países como el nuestro no está representada por la costumbre de beber café en tazas grandes y mucho menos mientras se maneja un automóvil.

La mayoría de esos productos provienen de otras culturas y lo que se refleja principalmente en el uso de los materiales y en los procesos de fabricación. En cada detalle de sus acabados está la marca de un riguroso control de calidad, que pone en evidencia la exagerada capacidad de traducir cualquier configuración formal en términos tecnológicos. A cada prestación que se agrega se adultera su configuración general. El ejercicio formal para integrar varias funciones en objetos pequeños desemboca en mecanismos eficientes, pero productos poco prácticos. Parecen ser la punta de lanza de lo que se ha conocido como ¨gadgets¨, piezas de múltiples funciones reunidas en objetos miniatura, los cuales en algunas ocasiones son identificados equivocadamente como único resultados del diseño industrial.

Una de las causas de la sobrepoblación de adminículos de esta clase es la constante necesidad de experimentar nuevas alternativas de objetos, basadas por una parte, en funciones antiguas y por otra, en relaciones de uso totalmente nuevas. Lo que se puede apreciar es que existe una industria poderosa, a nivel internacional, en la producción de estos ¨pequeños objetos solución¨. Los diseñadores más conocidos en el mundo venden sus derechos del diseño de tijeras, exprimidores de jugo, floreros, cuchillos, etc., a grandes consorcios industriales dedicados a la fabricación de objetos de pequeño porte.


Por otro lado, encontramos productos con menos funciones pero con un alto valor de diseño. Cuando una empresa decide fabricar destapadores de botellas, por ejemplo, para colocarlos en la pared de la cocina cercana a las nevera, y contrata su proyecto de diseño, no está creando o inventando nada nuevo en relación a la prestación de ese objeto. Mucho menos, cuando se trata de un producto que resuelve el problema de un sistema conocido, viejo y normalizado de embotellado de líquidos. La innovación en términos de diseño, se resume en la utilización de los materiales, en sus acabados y en la concepción de un objeto cristalino y nítido para la realización de su función principal: destapar botellas.


Un destapador de botellas se coloca entre los objetos simples que necesitan de un solo gesto para lograr el gancho de su autenticidad. Transitando por el amplio espectro del diseño industrial, ¨del cenicero hasta la válvula como un territorio posible ¨, como describe Alberto Sato en el texto de la exposición ¨Detrás de las Cosas: El diseño Industrial en Venezuela". En estos casos, basta colocar una única intención de diseño en su forma, para percibir de inmediato su mensaje. Por esta razón, estas piezas deberían transmitir instantáneamente, no solo su función, lo cual debería ser obvia cuando se trata del uso o del rescate de funciones antiguas, sino su intención de diseño, que queda totalmente al descubierto.

No es nueva la manipulación de los signos y de los símbolos a través de las formas de los objetos. En esta, la continua elaboración de estilos de vida desencadenan sofisticadas maneras de resolver en un sólo producto una variedad de usos posibles, que serán utilizados, en su tiempo de vida, unas pocas veces. Posiblemente, la mezcla de objetos de múltiples funciones sea el resultado de la creación de una cultura funcional que fusiona varios estilos de vida. Así, podemos ver una persona portando una herramienta de supervivencia, una navaja Suiza, en cualquier oficina.


De este modo, existe una necesidad de asociar el diseño con una suerte de productos extremadamente sofisticados, que al parecer solo podrían ser el fruto de sociedades en transición. Lo que sí es cierto es que existen rangos en el diseño de productos que determinan, por su complejidad formal, tecnológica y funcional, la transparencia de sus prestaciones. La diferencia entre un cenicero y un terminal de computación radica principalmente en la utilización de una tecnología casi invisible. En el primero, la forma es su única respuesta a una función conocida, donde además de los valores simbólicos que se puedan utilizar, no hay connotaciones mas complejas de las que se perciben en sí misma. En el segundo, la electrónica y el ciberespacio remiten toda su información a su topografía exterior e intentan mantener un diálogo amable con el usuario. Estas relaciones de diferentes objetos y diferentes usos, no pretenden demostrar lo obvio, sino evidenciar el alcance de un trabajo de diseño de productos, que enfrenta la difícil tarea de dar forma aquellos objetos que no ocultan su personalidad.

Aunque la imagen de un objeto sea una idea fugaz de un uso momentáneo o quizás una alusión cómoda e instantánea que produce confort y que trasciende el propio objeto, la fusión de varias funciones en una misma pieza o el apego a una única prestación, siguen siendo los camino en el diseño de pequeños objetos.

Artículo publicado en la sección de Arquitectura del
Diario Economía Hoy. 1997
Serie de artículos publicados entre 1996 - 1998
Derechos Reservados © Ignacio Urbina Polo